80 años del microondas: momento de hacer un análisis crítico

El año 2026 marca el 80° aniversario del descubrimiento que condujo al desarrollo del horno de microondas. En 1946, el ingeniero estadounidense Percy Spencer observó, mientras experimentaba con un magnetrón*, que las microondas podían calentar alimentos. Esta observación dio lugar posteriormente al primer horno de microondas, conocido como «Radarange».

Hoy en día, los hornos de microondas se cuentan entre los aparatos de cocina más utilizados en todo el mundo. Se estima que más de mil millones de hogares emplean esta tecnología. En Europa, por ejemplo, entre el 80 y el 90 por ciento de los hogares disponen de uno de estos aparatos. Su popularidad también crece de forma constante en las economías emergentes. Las razones son evidentes: los microondas son rápidos, prácticos, eficientes desde el punto de vista energético y fáciles de usar, por lo que responden a las exigencias de una vida cotidiana cada vez más ajetreada. Por lo general, los electrodomésticos modernos se centran en la eficiencia y el ahorro de tiempo, mientras que la preparación cuidadosa de los alimentos y la preocupación por los efectos a largo plazo en la salud suelen pasar a un segundo plano.

Sin embargo, nuestro organismo depende de su capacidad para aprovechar de manera óptima los nutrientes que ingerimos. Mediante el metabolismo, los alimentos, los medicamentos y otras sustancias se descomponen en sus componentes básicos, permitiendo así que las células lleven a cabo sus funciones de construcción, regeneración y desintoxicación del cuerpo.

Los campos electromagnéticos (CEM) de origen tecnológico, como los empleados en los hornos de microondas para calentar alimentos, pueden desencadenar numerosas reacciones en el organismo. Una de ellas es el aumento de la formación de radicales libres. Un exceso de radicales libres deteriora los mecanismos de defensa del cuerpo, dando lugar a estrés oxidativo. Este puede atacar las células y dañar estructuras importantes, como las proteínas e incluso el material genético (ADN). Por consiguiente, el estrés oxidativo se considera uno de los más importantes factores de riesgo para las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y otras enfermedades crónicas.

Calentar alimentos en el microondas también puede provocar la pérdida de antioxidantes importantes y otros nutrientes valiosos. Además, si los alimentos se recalientan en recipientes o envases de plástico, pueden filtrarse en ellos sustancias indeseables procedentes del material, lo que reduce aún más la calidad de los alimentos consumidos.

El calor se genera en un horno microondas mediante la excitación extremadamente rápida de las moléculas de agua. Esta inversión de polaridad provoca cambios profundos en la estructura de los alimentos. Esto no solo conlleva la ya mencionada reducción del contenido nutricional de los alimentos, sino que también altera sus propiedades químicas y físicas. El organismo percibe estos cambios como una tensión o una amenaza, lo que puede desencadenar las correspondientes reacciones de defensa.

Estudios realizados ya en la década de 1980 por el biólogo suizo Dr. Hans-Ulrich Hertel demuestran que, tras el consumo de alimentos cocinados en microondas, pueden producirse cambios en diversos parámetros sanguíneos del organismo humano, lo que indica una tensión significativa para el cuerpo. Entre otras cosas, se observó un aumento de los leucocitos (glóbulos blancos), una reducción en la absorción de oxígeno y un incremento del nivel de hematocrito. Estos cambios sugieren que el consumo de alimentos preparados en el horno de microondas es perjudicial para la salud y podría, a largo plazo, aumentar el riesgo de enfermedades graves.

Por ello, es aconsejable preparar los alimentos de forma tradicional en la placa de cocina, en el horno o en una vaporera, ya que estos métodos calientan la comida desde el exterior hacia el interior y apenas alteran su estructura molecular.

Puede encontrar más información sobre este tema en nuestro folleto recién publicado: «Microondas y cáncer: ¿Por qué los alimentos calentados en el microondas perjudican nuestro organismo?».

*Generador de alta frecuencia que produce microondas. Los magnetrones se utilizaban originalmente en equipos de radar.

https://www.naturalscience.org/es/news/2026/10/80-anos-del-microondas-momento-de-hacer-un-analisis-critico/