Las tintas utilizadas para tatuajes en la piel suelen contener numerosas toxinas, algunas incluso están clasificadas como cancerígenas: pigmentos, disolventes, aglutinantes y aditivos. Sólo desde 2022 que entró en vigor en la UE una legislación más estricta: alrededor de 4.000 sustancias utilizadas anteriormente han sido prohibidas.
https://www.naturalscience.org/es/news/2025/12/smart-fact-10/





